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Viaje a Bolivia. Julio 2005. (3ªParte y última). Marcos.

Archivado en Cuaderno de viajes • Fecha: 01-09-2005 13:09:27


Una vez en Rurrenabaque y conseguido alojamiento, la idea era realizar una excursión a las Pampas de cuatro días pero antes había que seguir superándose, ya que los "espabilados" de nosotros nos introdujimos en la Selva sin tener como salir de allí, porque si los vuelos para ir estaban cubiertos, para volver también.

Después de consultar las dos únicas compañías que vuelan a Rurre, (Amazonas y TAM) comprobamos que obviamente no había vuelo en las próximas semanas por lo que nuestra angustia crecía por momentos, hasta barajamos la posibilidad de salir a caballo, y no es coña.

Dos cervezas después las cosas se veían de otra manera, así que decidimos ir a una agencia ( Amazonía) que nos habían recomendado en Uyuni, y que cerraba grupo con cuatro personas, por lo que para nosotros era perfecto.

Le contamos nuestras penas a Jimy, el chico de la agencia, y después de explicarnos como era el circuito que hacían, nos despejó en un momento nuestros nubarrones.

La opción era hacer la excursión normal hasta el campamento, pero una vez allí en vez de volver por el mismo camino, un amigo suyo apodado "El Choco" que tenía una avioneta Cesna nos sacaría a los cuatro desde la selva hasta la ciudad de Trinidad. Hay que reconocer que en condiciones normales, la idea de volar en una avioneta "no comercial" no se nos habría ni pasado por la cabeza, pero después de lo de los Militares y tal y como estaba el panorama, pues dijimos que SI al momento.

Para llegar al campamento había que recorres tres horas en coche y cinco horas en barca río arriba. Las tres horas de coche las hicimos con un taxista llamado José López, el cual nos contó que tiene un hermano en Valencia y que visitó el año pasado, un tipo muy majo, nos reímos mucho con él.

Una vez a orilla del río nos despedimos de José López y nos quedamos con Luis el guía, cargamos la barca y comenzamos la travesía.

Luis nos explicó que había una convención de Delegados de Turismo de toda Sudamérica y que ese era el motivo por el cual esa tarde particularmente había tanto tráfico de barcas por el río.

Continuamos la ascensión viendo por el camino varios bufeos, caimanes, lagartos, aves, tortugas, monos, etc... y en ese éxtasis nos encontrábamos cuando en menos de un segundo vimos nuestra vida pasar en diapositivas. En una curva del río de la nada surgió a toda velocidad un barca que bajaba y nos embistió por la proa, elevando y resbalando su casco por babor, pasando por encima de todos nosotros que lo único que pudimos hacer es tumbarnos en el suelo de nuestra barca. Yo iba el primero y al echar un vistazo hacia atrás pude ver como la proa de la otra barca golpeaba a Luis y este caía al agua. Solo pensé... "lo ha matao".

Afortunadamente mientras nosotros íbamos a la deriva en una barca sin timonel observamos como Luis salía a la superficie y comprobamos que se encontraba bien cuando alguno de los ocupantes de la otra barca le auxiliaron e introdujeron en su bote. Por nuestra parte uno de nosotros tomo el timón de la barca y la paró, entre tanto una persona se acercaba nadando hacia nosotros y la ayudamos a subir a la barca.

Una vez aproximadas las dos barcas, comprobamos que Luis estaba un poco dolorido en el costado y tenía un roce de la hélice en el tobillo de la perna derecha, pero estaba bien. Por nuestro lado, dos salimos ilesos y otros dos con contusiones y moratones en brazos y costados.

Los desperfectos de la otra barca fueron nulos, la nuestra o mejor dicho la de Luis, tenia una balda de madera de babor astillada y la carcasa que cubre el motor fracturada pero sin daño mecánico, por lo que continuamos nuestro camino.

Como es natural la siguiente hora de viaje la dedicamos a eliminar la tensión del momento vivido hablando del incidente. Luis nos contó que en la barca contra la que nos accidentamos iban el alcalde de Rurrenabaque, el de Santa Rosa y el Delegado de Turismo del Beni (Departamento donde nos encontrábamos) entre otros. Éste último fue la persona que se acercó nadando a nuestra embarcación para echarnos una mano.


Al final del día llegamos a nuestro campamento donde nuestra llegada centró la atención de las tres personas que nos esperaban, porque aunque parezca mentira en medio de la nada las noticias se propagan como el rayo y allí ya sabían de nuestro incidente.


Pasamos los tres días placidamente realizando salidas en la barca para ver la flora y fauna de la zona. Vimos monos, Marabú, Bufeos, ave del paraíso, águilas, caimanes, lagartos, tortugas, perezosos, etc, etc. Y hasta pescamos pirañas.


Pasado nuestro tiempo de relax en la pampa, llegó la hora de partir, y a la hora prevista apareció en el cielo "El Choco" con su Cesna blanca... pero... cuando nos disponíamos a subir a la avioneta, vimos lo inevitable... una pegatina amarilla de 80x60 cm que decía algo así: "ADVERTENCIA: ESTA AERONAVE NO ESTÁ HOMOLOGADA PARA EL TRASPORTE DE PASAJEROS NI ACTIVIDADES CON ÁNIMO DE LUCRO", como es normal nos entró una "risa tonta" que no hubo más remedio que asimilar, ya que la situación era como el dicho de las lentejas... así que cargamos las mochilas, nos subimos y a viajar destino Trinidad. El viaje resultó ser el mejor que hicimos con diferencia, a pesar del "cigarrito" que se fumó el piloto durante el trayecto, la verdad es que era como ir en coche pero con alas.

En Trinidad solo estuvimos de paso, ya que esa misma noche tomamos un autobús con destino Santa Cruz de la Sierra. Desde el aeropuerto hasta la estación de "La Flota" (modo en el que llaman a las líneas regulares de autobuses) cogimos unas moto-taxi, lo más utilizado en Trinidad como trasporte público.

Llegamos a Santa Cruz sobre las 07:00 horas, por lo que pacientemente tomamos un taxi que nos acercó a la Plaza de la Catedral en el centro de la ciudad, una vez conseguido alojamiento nos pusimos en contacto con unos amigos Bolivianos con los que nos habíamos escrito anteriormente y que conocimos gracias a unos amigos de Málaga.

Quedamos con ellos para la tarde y a partir de ahí fueron los mejores "cicerones" que nadie pudiese tener, nos enseñaron la ciudad al completo y se mostraron en todo momento de lo más amable, simpáticos y afectuosos. Desde aquí mi mas sincero agradecimiento para Carmen Ruth, Viviana y Enrique.

Con ellos estuvimos viendo en Santa Cruz la película "Di buen día Papá" y a la que hice mención anteriormente, el resguardo de la entrada lo guardo como "mi mejor trofeo".

Tras dos días de la más grata compañía tuvimos que volver a la cruda realidad y abandonar esa maravillosa tierra, hecho al cual aún hoy día no me acostumbro, y sea quizá por ello, y por la recomendación que me hicieron mis amiguetes José Luis y Laura, a los que conocí el año pasado en Perú; el motivo por el cual sea esta la primera vez que he plasmado algo parecido a un diario de viaje. FIN.


Ver 1ª parte - 2ª parte

Texto y fotos Bit Marcos.

colectivo Bitcho
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